Parece que esto nunca va a terminar. Que siempre va a ser lo mismo, caerse y levantarse, hasta no poder más.
Quizás es asi mi destino, quizás es eso la vida.
Diría que si es así ya no la quiero, pero no pierdo nada teniendola de adorno.
jueves, 11 de octubre de 2012
Estamos al borde de un precipicio. Miramos el abismo, sentimos malestar y vértigo. Nuestro primer impulso es retroceder ante el peligro. Inexplicablemente, nos quedamos. En lenta graduación, nuestro malestar y nuestro vértigo se confunden en una nube de sentimientos inefables. Por grados aún más imperceptibles esta nube cobra forma, como el vapor de la botella de donde surgió el genio en Las mil y una noches. Pero en esa nube nuestra al borde del precipicio, adquiere consistencia una forma mucho más terrible que cualquier genio o demonio de leyenda, y, sin embargo, es sólo un pensamiento, aunque temible, de esos que hielan hasta la médula de los huesos con la feroz delicia de su horror. Es simplemente la idea de lo que serían nuestras sensaciones durante la veloz caída desde semejante altura. Y esta caída, esta fulminante aniquilación, por la simple razón de que implica la más espantosa y la más abominable entre las más espantosas y abominables imágenes de la muerte y el sufrimiento que jamás se hayan presentado a nuestra imaginación, por esta simple razón la deseamos con más fuerza. Y porque nuestra razón nos aparta violentamente del abismo, por eso nos acercamos a él con más ímpetu. No hay en la naturaleza pasión de una impaciencia tan demoníaca como la del que, estremecido al borde de un precipicio, piensa arrojarse en él. Aceptar por un instante cualquier atisbo de pensamiento significa la perdición inevitable, pues la reflexión no hace sino apremiarnos para que no lo hagamos, y justamente por eso, digo, no podemos hacerlo. Si no hay allí un brazo amigo que nos detenga, o si fallamos en el súbito esfuerzo de echarnos atrás, nos arrojamos, nos destruimos.
Estoy por caer en un pozo depresivo. Lo siento. Y no es un nudo en la garganta ni nada por el estilo, es otra cosa rara, fea, peor. Estoy "desperdiciando" mi vida y lo sé, estoy durmiendo demasiado y estoy arruinando todo; y lo peor es que ni siquiera me preocupo en arreglarlo porque, para qué quiero más problemas? me tiro en la cama y a la mierda.
Ayer buscando unas fotos encontré entre mis cosas un cuaderno con unos pensamientos escritos que la verdad no recordaba haber tenido, muy bellos sinceramente, muy bellos.
Al parecer, mi auto-crítica no constructiva, mi pesimismo y mi odio hacia mi misma se apoderaban de mi ser en ese entonces. No puedo quejarme, ahora estoy mucho más tranquila.
Viernes. Casi 2 PM. De fondo "she will be loved". Inspiración escasa. Mirando fotos viejas. Melancolía? No. Estoy bien. Quizá porque es viernes, quizá porque acabo de comer, quizá porque se que voy a dormir una siesta de 85 hs, o quizá porque sí.
Nada, no tengo nada que decir. Simplemente quería aparecer. Podría ponerme a escuchar Sigur Rós y les escribo un testamento ya que hace que mis pensamientos vuelen pero no, como siempre dije, a veces no es bueno pensar.
Que se yo... no se si mi cerebro está en proceso de mejora o es simplemente la canción que me está haciendo sentir mejor. En realidad, no es "mejor" la palabra... pero no encuentro otra. Ahora estoy bien, y es lo único que me importa.
Diganle a da gun que espere un tiempo más... uno no conoce las vueltas de la vie!
Vueltas de la vida, ilusiones en mi cabeza. Hechos y fantasias. Risas y lágrimas. Ganas de pegarme un tiro, y ganas de vivir para siempre. Sentimientos inexplicables, sentir lo que nadie me hizo sentir nunca. Eso fuiste, eso sos, ese es el recuerdo que me va a quedar. Si te odio es porque te amé más que a nadie. 22/03/2011 — AUF EWIG.